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Silvia Valdez

POK

Desde la perspectiva de POK:

  • Las microcredenciales permiten fragmentar el aprendizaje en unidades más pequeñas, específicas, verificables, y orientadas hacia competencias concretas, lo que facilita que las personas construyan trayectorias modulares. En vez de depender solamente de títulos largos tradicionales, se pueden acumular badges o insignias que se apilan para demostrar dominio progresivo.
  • Las rutas de aprendizaje basadas en insignias o en apilamiento (stackable credentials) favorecen flexibilidad: cada persona puede avanzar a su propio ritmo, elegir puntos de entrada, detenerse, reiniciar, sumar lo que le hace falta, etc. Esto es importante en mercados laborales dinámicos donde las habilidades necesarias cambian rápido.
  • La tecnología (blockchain, estándares abiertos de insignias digitales, metadatos con evidencias) juega un rol clave en asegurar la fiabilidad, trazabilidad y reconocimiento de esas microcredenciales. POK puede ofrecer plataformas que permiten emitir insignias que no solo certifican “haber hecho un curso”, sino que incluyen evidencia, criterios claros, y se pueden verificar de forma descentralizada.
  • Un reto en esta estrategia es asegurar coherencia, calidad y reconocimiento externo. Que los empleadores, instituciones educativas, gobiernos reconozcan esas insignias, sepan qué significan, cuál fue el rigor, etc. También coordinar rutas de aprendizaje: por ejemplo, que distintos badges o microcredenciales de diferentes organismos “sumen” de forma lógica, sin duplicaciones innecesarias ni lagunas.
  • Otra ventaja importante: motivación y visibilidad. Las personas obtienen reconocimiento visible (insignias) al completar unidades, lo que puede aumentar su compromiso.

En Latinoamérica, los profesionales que ya están insertos en el mercado laboral y necesitan actualizar habilidades específicas —tecnología, digitalización, analítica, metodologías ágiles, competencias blandas— son quienes muestran mayor demanda e interés por las microcredenciales. También se observa un crecimiento en el interés de quienes no poseen un título largo o desean certificar competencias puntuales para mejorar su empleabilidad.

Esta demanda está impulsando un cambio real en las universidades de la región: las instituciones están explorando ofertas más modulares y flexibles, alineadas con el mercado, reconociendo microcredenciales dentro de sus programas tradicionales, y buscando alianzas con plataformas educativas o empresas para diseñar contenidos con valor concreto para el mundo laboral.

Asimismo, se está fortaleciendo el concepto de Universidad Corporativa o Clúster educativo como estrategia para asimilar esta transformación: empresas, instituciones educativas y entidades sectoriales colaboran para diseñar formación que responda tanto a las necesidades puntuales de fuerza de trabajo como a la innovación institucional.

Las credenciales digitales, especialmente las microcredenciales, representan un paso importante hacia la democratización de la educación. No exigen un compromiso de 4 a 6 años para obtener un título o diploma. Los estudios largos pueden impedir que quienes necesitan trabajar antes de finalizar la carrera lo hagan; en cambio, las microcredenciales permiten evidenciar habilidades en poco tiempo, lo que reduce las barreras sociales y promueve una enseñanza superior más inclusiva.

También aportan de manera directa a reducir la brecha de acceso y de competencia digital:

  • Al ser digitales, no dependen de infraestructura física extensa: pueden ser ofrecidas online, lo que facilita el acceso desde zonas remotas, comunidades con escasas instituciones educativas o personas con movilidad limitada.
  • Permiten que los estudiantes desarrollen habilidades digitales en el uso de plataformas, herramientas tecnológicas, gestión de identidades digitales —lo que mejora su competencia digital simplemente al participar del proceso educativo.
  • Las credenciales digitales NFT en blockchain permiten la adopción de formatos verificables desde cualquier lugar del mundo. Estas credenciales son seguras, inalterables y trazables, lo que acelera la confianza, la validación profesional y la movilidad académica o laboral, eliminando la necesidad de papeleos tradicionales.
  • Posibilitan flexibilidad en tiempos y modalidades (modular, “stackable”, aprendizaje continuo), lo que favorece que más personas puedan formarse sin dejar otras responsabilidades como el trabajo o la familia, y así insertarse mejor en un entorno cada vez más digitalizado.