Desde la perspectiva de POK:
En Latinoamérica, los profesionales que ya están insertos en el mercado laboral y necesitan actualizar habilidades específicas —tecnología, digitalización, analítica, metodologías ágiles, competencias blandas— son quienes muestran mayor demanda e interés por las microcredenciales. También se observa un crecimiento en el interés de quienes no poseen un título largo o desean certificar competencias puntuales para mejorar su empleabilidad.
Esta demanda está impulsando un cambio real en las universidades de la región: las instituciones están explorando ofertas más modulares y flexibles, alineadas con el mercado, reconociendo microcredenciales dentro de sus programas tradicionales, y buscando alianzas con plataformas educativas o empresas para diseñar contenidos con valor concreto para el mundo laboral.
Asimismo, se está fortaleciendo el concepto de Universidad Corporativa o Clúster educativo como estrategia para asimilar esta transformación: empresas, instituciones educativas y entidades sectoriales colaboran para diseñar formación que responda tanto a las necesidades puntuales de fuerza de trabajo como a la innovación institucional.
Las credenciales digitales, especialmente las microcredenciales, representan un paso importante hacia la democratización de la educación. No exigen un compromiso de 4 a 6 años para obtener un título o diploma. Los estudios largos pueden impedir que quienes necesitan trabajar antes de finalizar la carrera lo hagan; en cambio, las microcredenciales permiten evidenciar habilidades en poco tiempo, lo que reduce las barreras sociales y promueve una enseñanza superior más inclusiva.
También aportan de manera directa a reducir la brecha de acceso y de competencia digital: